" /> Couchsurfing como Empoderamiento y forma de revolución no violenta - Mandalamierda

El Couchsurfing como Empoderamiento

Hoy día, nos encontramos ante muchas formas nuevas de Paz, algunas de estas podrían asociarse a nuevos proyectos revolucionarios y nuevas tendencias como aplicaciones como BlaBlacar, Uber, Airbnb o el conocido Couchsurfing.

En este artículo se pretende analizar la relación existente entre las nuevas formas del denominado  consumo colaborativo, concretamente el Couchsurfing y la cultura de Paz, viendo dicho consumo como una forma pacífica de vivir y de empoderamiento.

Para desarrollar esto, partiremos de una hipótesis,  se dará una explicación de qué es el consumo colaborativo, viendo opiniones como la de Albert Cañigueral, qué es el Coachsurfing y por qué este es pacífico y una forma de empoderamiento. Por último, se presentarán los puntos principales para abrir un debate sobre las consecuencias sociales de este tipo de consumo.

Consumo colaborativo como manifestación de la autorregulación del individuo sobre sí mismo sin un Estado.

La hipótesis barajada en este artículo radica en que el uso de Couchsurfing y otras aplicaciones/ páginas web como BlaBlacar o Airbnb están transformando el mundo, así como la conciencia de las personas acerca de su capacidad para ejercer influencia en este trabajando de una manera cooperativa.

La hipótesis radica en que este tipo de consumo colaborativo  es una muestra de la Ecología Social de Murray Bookchin y rompe con las ideologías hobbesianas  de que el ser humano es malo por naturaleza y que precisa del estado para poder convivir, pues este tipo de consumo se aleja bastante de ser dirigido por el estado y, surgiendo desde los individuos, se gestiona sin un centro mandatario dando resultados asombrosos.

Por ello, el consumo colaborativo, concretamente el Couchsurfing, está estrechamente relacionado con la cultura de Paz, la Paz Social, la Paz Ecológica, la Paz Interior e incluso la Ecología Social mencionada, según la cual el orden natural no precisa de mandatarios, sino que funciona a modo rizoma, en palabras deleuzeanas. La naturaleza se autorregula y por ello los seres humanos también pueden hacerlo desde sí mismos.

Por otro lado, también se presenta la hipótesis de que esta forma de consumo puede desestructurar las clases dominantes, o al menos, una parte de ellas, como por ejemplo romper con los hoteles, los cuales muestran de forma clara la desigualdad y el clasismo, permitiendo solo a unos pocos la posibilidad de viajar y ver mundo de forma aceptable. Teniendo así este consumo, consecuencias que van mucho más allá del mero “ahorrar dinero”, pudiéndose ver como una forma de revolución no violenta, como la defendida por Gene Sharp, o la “máquina de guerra” de Gilles Deleuze.

Couchsurfing como ejemplo de Consumo Colaborativo

El consumo colaborativo es aquel en el que los consumidores se unen para viajar, educarse, consumir, etc. Esto hoy día ha sido posible gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías, de la web 2.0 y de las redes sociales.
Una de estas iniciativas de la que ya se ha hablado mucho es Couchsurfing, mundialmente conocida y a la vez una forma de consumo desconocida y nueva, tanto para nosotros como para las autoridades reguladoras.
Esta alternativa a la forma de viajar y hospedarse supone ciertos problemas a aquellas empresas turísticas o no turísticas que viven del hospedaje de pasajeros. Estas empresas se han sentido amenazadas debido a que gracias a esta página, se hace mucho más fácil y barato el llegar a prácticamente a cualquier lugar.

En palabras de Albert Cañigueral, fundador del blog “consumocolaborativo.com”, este quedaría definido como: “es lo que se ha hecho toda la vida con los familiares y amigos, casos “vámonos de fin de semana a la montaña en el mismo coche” o “déjame 100 euros que el mes que viene te los devuelvo”, o si tus hermanos o primos tienen hijos, te dan la ropa o la canastilla del bebé. Toda esa colaboración que se da a pequeña escala en círculos de confianza, cuando se le añade internet y las redes sociales, toma una nueva dimensión y una nueva velocidad inimaginable hasta el momento. Es esto a lo que llamamos consumo colaborativo”.  El consumo colaborativo propone compartir los bienes frente a poseerlos, y focalizarse en poner en circulación todo aquello que ya existe. Pasar de entender el consumo como propiedad a entender el consumo como acceso y uso.

Sin embargo ¿Es esto bueno o malo? Desde el punto de vista del consumidor, prácticamente todo son ventajas, conoces gente, es gratis, contribuyes a no contaminar el medio ambiente etc. Sin embargo, hay que adentrarse un poco más para llegar a ver todo lo que estas ventajas suponen e incluso los riesgos que aun por gracia o desgracia no han pasado factura y nos han hecho recapacitar acerca de la seguridad.

Como hemos visto, un gran ejemplo de consumo colaborativo es el Couchsurfing, así que a continuación veremos en qué consiste este. 

Origen del Couchsurfing

El Couchsurfing es una empresa fundada en 2004 en EEUU. Es considerada una empresa de Consumo Colaborativo, junto a otras como BlaBlacar y Airbnb.

El funcionamiento de Couchsurfing consiste en que un individuo ofrece el sofá  de su casa a través de internet para que cualquier persona que precise de este, por ejemplos viajeros, puedan dormir en él de forma gratuita y durante un periodo de tiempo. Si el trato es agradable, ambos individuos se puntúan de forma positiva a través de comentarios, igual sucede si es desagradable.  Así las personas pueden saber la fiabilidad, seguridad y calidad del lugar donde van a dormir, además de hacerse una idea del trato que recibirán por el dueño del lugar.

Hoy día, esta web cuenta con 430.000 sofás, camas, habitaciones etc. Situadas en más de 120 ciudades y con una cifra superior a los 9 millones de usuarios.

Cuando los usuarios van a hospedarse, no solo utilizan el sofá como instrumento, sino que comparten experiencias, buscan ayuda, asesoramiento e incluso preguntan por  donde salir, zonas turísticas que ver etc. Los dueños suelen ayudar  a estas personas e incluso en algunos casos, si tienen tiempo, salen con ellos a enseñarles la ciudad. No hay que obviar que los dueños también suelen hacer Couchsurfing en otras ciudades por lo que esto tendrá relación con que sientan dicha empatía por los huéspedes y les ayuden, algo que resulta ser, una forma de Paz Social, Ecológica e incluso Interior, veremos porqué a continuación.

Número de Couchsurfers por país. https://es.wikipedia.org/wiki/CouchSurfing

Crecimiento de Couchsurfers https://couchsurfingbcn.wordpress.com/

Couchsurfing como Cultura de Paz

El Couchsurfing puede considerarse como pacífico porque, acorde con la definición de paz,  es un proceso que contribuye a la satisfacción de las necesidades humanas en condiciones de equidad (lo que significa reconocer el derecho de todos los seres humanos a la satisfacción de, al menos, sus necesidades básicas) y sostenibilidad (con lo que recogemos el derecho de las generaciones futuras a no ver imposibilitada la satisfacción de sus necesidades como consecuencia de nuestras actividades)”.[2]

Contribuye a la satisfacción de necesidades humanas en condiciones de equidad porque primeramente, es sin ánimo de lucro, no hay ganancias económicas por las personas que ofrecen el servicio, los huéspedes no pagan nada, con lo que es accesible a todo el mundo, y  aunque sea el anfitrión el que acepte o no a las personas que lo solicita y este ponga las normas, no se ven  casos de racismo, xenofobia u otras malas experiencias. En segundo lugar, porque cualquier persona puede registrarse en la web o hacer uso de ella sin distinción de criterios económicos, ideológicos o étnicos. En tercer lugar, ayuda a satisfacer las necesidades que en la pirámide de Maslow encontraríamos en la cima, las necesidades de autorrealización, pues permite a todas las personas por igual hospedarse, compartir experiencias, realizar intercambios culturales y muchas más posibilidades, lo cual para dichas personas, satisface esa necesidad.

Por último, podemos afirmar que el Couchsurfing es una forma de Paz porque como vimos en la definición de esta, además de las necesidades, satisface la sostenibilidad, es decir, que las generaciones futuras puedan cubrir también sus necesidades. Puede observarse cómo garantiza la sostenibilidad por varias razones, la primera que no tiene impacto medio ambiental, al contrario por ejemplo que construir grandes hoteles y el mantenimiento de estos. La segunda que esta actividad, es en sí misma ahorrativa, pues no produce más gasto energético sino que utiliza las viviendas y recursos que ya se están utilizando, con lo que deja “espacio” para las demás personas, del tiempo actual y de las generaciones futuras.

Couchsurfing como Empoderamiento y forma de revolución no violenta.

Además de considerar el Couchsurfing como una forma de Paz, un movimiento pacífico, ha de ser considerado como una forma de empoderamiento, más aun de Empoderamiento Pacifista.

Podríamos definir el Empoderamiento como la toma de conciencia de los individuos o colectivos sobre su capacidad para alcanzar objetivos y mejorar sus vidas.

Desde esta perspectiva, el Couchsurfing sería una forma de Empoderamiento ya que ha surgido como consecuencia del “darse cuenta” de los individuos acerca de qué pueden hacer para desplazarse alrededor del mundo sin estar sometidos a negocios como hoteles que determinan un clasismo social, siendo estos una forma de violencia, mas después trataremos esto.

Las persona se han dado cuenta de que pueden comunicarse, establecer vínculos, apoyarse y ayudarse para realizar sus sueños ellas mismas. Han visto a través de BlaBlacar o Couchsurfing que no necesitan de instituciones superiores que organicen sus vidas, sino que han conocido el gran poder que todas juntas pueden ejercer hasta el punto de derrocarlas si se lo propusieran y todo el mundo usase este tipo de webs/aplicaciones.

Viendo el hacer Couchsurfing como Empoderamiento, podemos llegar a un punto aún más alejado, y verlo no solo como Empoderamiento, sino como Empoderamiento Pacifista.

El Empoderamiento Pacifista se diferencia del Empoderamiento en que dicha toma de conciencia de la capacidad, va vinculada a la conciencia de la capacidad que la Paz tiene para cambiar el mundo. Frente a la “utilidad”, o el valor de uso de Marx, en el que las personas no se ven como seres humanos sino como meros medios u objetos para conseguir otros productos, se defiende la resolución pacífica de los conflictos y la defensa de la cooperación, el intercambio cultural  y el conocer nuevas personas que estuvimos mencionando antes. En Couchsurfing no hay meramente un huésped y un anfitrión que se le utiliza para usar su cama, sino que es mucho más que eso, personas que quieren conocerse no como objetos, sino como personas movidas por un mismo fin.

Y justo es esto, el saber que esas experiencias les enriquecerán, saber que mediante esta forma pacífica de cooperación pueden cumplir sus sueños de viajar y que pueden cambiar el mundo (aunque esto no significa que todos los usuarios vayan con esa mentalidad), es justamente Empoderamiento Pacifista.

Dentro de este punto, es donde cabe mencionar, que también ha de verse este proceso de Empoderamiento Pacifista más consumo colaborativo como una forma de revolución no violenta, en términos de Gene Sharp, pues como mencionamos anteriormente, desestructura, pone en duda los cimientos sobre los que están construidos todo el sistema para que este por su propio peso caiga, “deconstruye” como diría Derrida.  En segundo lugar, al igual que la Máquina de Guerra de Deleuze, “trabaja” sin aparente movimiento, en el que las piezas se afectan unas a otras hasta el grado en que se pierde el “punto de origen” y todo es interconexo, podría entenderse así el consumo colaborativo y el Couchsurfing como una línea de fuga al capitalismo en su totalidad.

Conclusiones

Ante las nuevas tecnologías, puede ponerse buena o mala cara, por un lado facilitan la comodidad y la vida a las personas, por otro, ya sabemos las consecuencias negativas que la tecnología puede acarrear. Sin embargo no suele hablarse del uso negativo de las tecnologías para fomentar la violencia indirecta, como por ejemplo la violencia estructural o la violencia cultural. Un claro ejemplo de una violencia indirecta dada por la tecnología es cómo el uso de los Test de inteligencia fue en un principio para mostrar que los italianos, judíos y rusos eran débiles mentales, teniendo así un argumento que buscaban fuese convincente para privar la entrada de emigrantes a EEUU. Sin embargo lo que no se tuvo en cuenta es que los test creados por los norteamericanos estaban creados bajo su lógica y modos de razonar con lo que era de esperar que personas de otras nacionalidades sacasen peores puntuaciones que para nada reflejaban una mayor debilidad mental.

En este caso, el desarrollo sirvió para fomentar la violencia, la no inmigración.

Sin embargo, en este artículo se ha podido observar que el desarrollo y la tecnología también puede ejercer un papel positivo en la búsqueda de una cultura de Paz, el consumo colaborativo a gran escala hubiese sido imposible si no llega a ser gracias a redes sociales e internet. Ahora cabe introducir las cuestiones por otro lado, para dejar el debate abierto, de qué consecuencias sociales puede acarrear Couchsurfing, pues tendrá grandes repercusiones sobre el empleo, millones de personas viven de su trabajo en hoteles y si estos empiezan a tener menor demanda muchos se arruinarán, algo que en parte romperá con los clásicos “dueños ricos”, pero también con los “humildes trabajadores”, o por ejemplo en BlaBlacar, que está quebrando empresas de transportes.

Esto nos lleva a observar que se trata de un debate y proceso complejo, que requiere transdisciplinaridad y que puede dársele una visión caleidoscópica, con partes interconexas.  La gran cuestión es ¿Cómo hacer una cultura de Paz, un consumo colaborativo con los menores perjudicados  laborales posibles?

Bibliografía

Cañigueral, Albert. (2014). Vivir mejor con menos. Conecta.

Deleuze, G., y Guattari, F. (2012) Mil mesetas: capitalismo y esquizofrenia. (José Vázquez y Umbelina Larraceleta, trad.)

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Percy Calderón, Concha. (2009). Teoría de conflictos de Johan Galtung. Revista de paz y conflictos (2), 60-81.

Sánchez Cazorla, Jesús A., y Rodríguez Alcázar, Francisco J. (2004). Ciencia y tecnología para la Paz. En B. Molina Rueda, y F. Muñoz Muñoz,  Manual de paz y conflictos (pp. 119-139). Universidad de Granada.